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¿Desde dónde buscamos el amor? 5 motivos por los que solemos caer en el mismo patrón, y normalmente, en el mismo resultado

Índice de contenidos

El amor es un fenómeno complejo y fascinante que ha intrigado a filósofos, artistas y científicos a lo largo de la historia. ¿Por qué nos enamoramos de ciertas personas una y otra vez? ¿Por qué, a veces, parecemos caer en patrones amorosos que nos conducen al mismo resultado? Explorar estas cuestiones desde la perspectiva de la psicología puede arrojar luz sobre nuestros comportamientos y elecciones emocionales. En este artículo, examinaremos cinco motivos comunes por los cuales solemos caer en patrones amorosos repetitivos, utilizando la perspectiva de Bangardia Psicología como guía.

¿Dónde hemos aprendido? Patrones familiares

Tanto la ciencia como nuestra práctica trabajando con personas nos dicen que una de las claves en la búsqueda del amor es la influencia de nuestras experiencias familiares. A veces, intentamos cambiar en nuestro presente cosas que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida, y que no sabemos/podemos cambiar de manera inmediata o consciente. Esto es lo que conocemos como la historia de aprendizaje: aquellas cosas que hemos vivido y que han ido configurando nuestra manera de ver y responder ante el mundo.

Y entre todas estas experiencias, encontramos las dinámicas familiares en nuestra familia de origen, que de manera directa o indirecta, pueden influir en la manera en que percibimos el amor, lo que esperamos de él y en cómo nos relacionamos con los demás. No se trata tanto de una cuestión mágica o genética: repetimos maneras de vincularnos porque hemos aprendido. Y del mismo modo, podemos desaprender, reaprender y decidir sobre cómo y desde dónde queremos vincularnos social y afectivamente.

La necesidad por debajo de lo evidente: la necesidad de pertenencia

La necesidad de pertenencia es intrínseca en la naturaleza humana. A menudo buscamos relaciones que nos brinden estabilidad emocional y confort. Y esto, en ocasiones, puede deberse a que perseguimos encontrar algo que no tenemos o que no sabemos proporcionarnos a nosotros mismos/as; como sensación de refugio, cariño o compañía.  Esto puede llevarnos a elegir parejas que satisfagan esas necesidades, provocando muchas veces vínculos de dependencia emocional. ¿Qué podemos hacer para evitarlo? Lo contrario de la dependencia emocional es la responsabilidad afectiva: ser conscientes de nuestras necesidades, hacernos cargo y responsabilizarnos con compromiso, sin responsabilizar al otro/a de nuestro bienestar. Esto es algo que, en muchas ocasiones, resulta complicado y tedioso.

¿Qué esperamos en el amor? Creencias y expectativas personales

Las creencias y expectativas personales juegan un papel crucial en la búsqueda del amor. Nuestras creencias sobre el amor, la valía personal y las relaciones influyen directamente en nuestras elecciones. Cuando nos acabamos creyendo que no somos suficientes, y ponemos en los demás la aprobación o el reconocimiento de nuestra valía,  es probable que busquemos relaciones que confirmen esas creencias, perpetuando, de nuevo, un ciclo de dependencia emocional. Desafiar y modificar estas creencias puede ser fundamental para cambiar desde dónde estamos definiendo lo que esperamos de la relación.

¿Qué nos preocupa o nos ha preocupado? Miedo al cambio

El miedo al cambio es un obstáculo común en la búsqueda del amor. A veces tememos abrir los horizontes y buscar el amor con personas que se vinculen desde otro lugar. Muchas veces, nos da miedo enamorarnos de personas que no nos necesiten. En general, tenemos miedo a sufrir en el amor, a no controlar cuánto durará o si nos harán daño. Por eso, en algunas ocasiones tendemos a buscar lo familiar, aunque sea algo que ya conocemos y que ya sabemos que no es sano. En estos casos, parece interesarte detenernos y preguntarnos: ¿qué estoy evitando sentir? ¿qué me da tanto miedo que me bloquea? ¿qué necesito?

¿Cómo es mi relación conmigo mismo/a? Falta de autoconocimiento

Detenernos, recuperarnos después de una ruptura o desengaño en el amor y tomar aliento antes de continuar el camino es algo importante. Y a la vez, muchas veces, nos saltamos esta etapa para evitarnos el dolor de recomponernos. Entender las carencias y beneficios de la relación o relaciones pasadas, reconocernos en nuestros comportamientos y decidir qué cambiar y qué mantener…son partes cruciales de un ejercicio de autoconocimiento que, en muchos casos, hace más probable que nos acerquemos a una relación más afín y aterrizada. Sin un profundo conocimiento de nosotros mismos/as, es difícil elegir relaciones que sean compatibles con nuestras metas y valores. ¿Cómo podremos identificar y expresar lo que necesitamos si no sabemos reconocerlo en nosotros/as mismos/as?

Entonces, ¿Cuál es el punto de partida?

En conclusión, la búsqueda del amor es un viaje personal. Y podemos decidir cuánto nos conocemos y cómo queremos hacer este viaje. Hay muchas cosas fuera de nuestro control; y poner el foco en quién será y cuándo llegará; nos hace sentir ansiedad y nos aleja de centrarnos en lo que realmente controlamos.

Si nos proponemos cambiar desde dónde nos estamos vinculando en el amor, conocernos es nuestra mayor apuesta. Pregúntate ahora, tras haber leído este artículo, desde dónde estás vinculándote en el amor y desde dónde te gustaría hacerlo: ¿Qué se interpone? Ese será, entonces, el punto de partida.

Estas estrategias no pretenden ser una fórmula mágica que resuelva cualquier problema, ya que a veces las soluciones pueden ser más complejas. Si encuentras dificultades a la hora de realizarlos, o consideras que necesitas apoyo especializado, no dudes en contactar a un profesional cómo nuestro equipo de psicólogas en Retiro (Madrid). Pedir ayuda siempre es una fortaleza.

IGUALDAD DE GÉNERO:

Siendo coherentes con el valor de la igualdad de género, todas las denominaciones que en el presente documento se refieren a personas y se efectúan en género masculino, cuando no hayan sido reemplazados por términos genéricos, se entenderán hechas indistintamente en género femenino, masculino o no binario, según el género de la persona que los desempeñe.

Artículo escrito por:

Como psicóloga, desempeño mi profesión dirigiéndome a diferentes áreas del bienestar de las personas y entidades con las que trabajo.