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Cómo acompañar a nuestros hijos/as cuando están viviendo un duelo

duelo en niños
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A lo largo de nuestra vida pasamos por situaciones que conllevan pérdidas de diferentes tipos: de personas a las que queremos que han fallecido, de una casa o lugar en el que vivimos y nos tenemos que mudar, la pérdida de una mascota, de la pareja cuando rompemos, amistades que dejan de serlo, incluso cosas materiales con un fuerte significado y valor para nosotros. Y esto lo vivimos tanto los adultos como los niños.

Cuando todo esto ocurre, y comienzan a aparecer sentimientos de dolor, tristeza, vacío o sufrimiento, empezamos a experimentar el duelo. Es un proceso psicológico que surge al haber vivido una pérdida y tener que lidiar con el cambio y adaptación a la nueva realidad comienza. Como familias, es importante acompañar a los menores cuando se enfrentan o atraviesan un duelo, pero ¿cómo podemos ayudarles?, ¿Cómo hacemos frente a esta situación?

¿Cómo ayudar a los y las más pequeñas en el proceso de duelo?

Los niños y niñas afrontan el duelo de manera diferente a los adultos. Aunque afecta a su estado de ánimo y pueden mostrar rabia, tristeza e incluso ira, muchas veces recurren al juego como mecanismo de defensa para no sentirse tan nerviosos o confundidos. Pueden también volver a etapas de desarrollo anteriores, llevando a cabo conductas más infantiles como requerir más atención, miedo a la oscuridad o hacerse pis en la cama.

Para acompañar a los niños en el proceso de duelo resulta interesante animarlos a expresar sus sentimientos, poner palabras a lo que sienten, cómo y cuándo lo sienten. Se recomienda ser transparentes y naturales , evitando términos confusos como “se ha ido” que complica que el niño acepte la situación, pero siempre adaptándonos al nivel de desarrollo cognitivo y a la edad del niño. Es esencial responder a las inquietudes, preguntas o dudas de los niños, mostrando tranquilidad y afecto, pero siempre con sinceridad.

Para ellos es bueno mantener las rutinas. Seguir el ritmo habitual y que su vida, a pesar de la pérdida, se mantenga lo más normal posible, les aporta tranquilidad y estabilidad. Conviene respetar sus tiempos de juego e incluso su tiempo a solas si lo necesitan o hace evidente. En definitiva, estar disponibles para ellos, permitirles llorar y expresarse, que pasen el duelo a su manera, acompañándolos en el proceso.

¿Qué es preferible evitar cuando nuestros hijos/as están viviendo un duelo?

Con la intención de aliviarles el dolor, los adultos tendemos a evitar hablar de ello, y esto, hace de lo ocurrido un tema tabú. Las y los más peques necesitan hablar de ello y entender lo que ha ocurrido.

  • Mentir ni adornar la realidad dando lugar a confusiones. Por ejemplo, al decir: “el abuelo está en las estrellas”, les crea mayor intranquilidad y se sienten abrumados.
  • No suele ayudar compararles con otras personas, hermanos o amigos que lo viven de otra manera. Hay que validar y valorar lo que están viviendo y sintiendo ellos.
  • Tampoco les ayuda que el adulto esconda sus propias emociones, pues ven a los adultos como un ejemplo, repiten sus conductas y les puede servir de referencia ver cómo se expresan las emociones y que el dolor y sufrimiento es natural.
  • Al evitar estos comportamientos, ayudamos a los menores a elaborar su duelo y vivir este proceso de la manera más buena y sana posible

Algunas estrategias para trabajar el duelo

De manera más práctica, se puede acompañar a los más pequeños a vivir el duelo con diferentes estrategias, os compartimos dos de ellas que pueden ser muy útiles en el día a día:

Cuando haya momentos de bajón o tristeza ¿qué necesito?

  • Un abrazo de…
  • Un beso de…
  • Una charla con…
  • Estar solo en…
  • Escuchar música de…

Cuando perdemos a alguien o algo especial nos sentimos tristes. Si la tristeza fuera un color ¿cuál sería?, si fuera un sabor ¿cuál sería?, si fuera una estación ¿cuál sería?…

En ambas actividades ayudamos a nuestros hijos a decir con palabras lo que sienten, a expresar lo que les ocurre o lo que piensan. Sienten muchas cosas y en ocasiones les faltan herramientas para poder exteriorizarlo.

Resumiendo: tres ideas clave a tener en cuenta para ayudar a los niños cuando atraviesan un proceso de duelo:

  • la importancia de acompañar
  • mostrarnos disponibles
  • permitir y promover que expresen.

¿Cómo afrontar en casa la muerte de una mascota?

Con los más pequeños de la casa, entre los 0 y 3 años no es necesario hablar sobre la muerte de la mascota, porque no han desarrollado aún el sentido de la permanencia. Pero si es recomendable mantener algunas rutinas que estaban relacionadas con la mascota, como por ejemplo salir al parque.

Más adelante, con niños de 3 a 6 años, en los que ya se ha desarrollado un mundo de imaginación y creatividad se debe tener precaución para no reforzar esa imaginación al hablar sobre la muerte. Se debe evitar expresiones como “el perrito se ha convertido en una estrella”, porque esto hace difícil la aceptación y comprensión de la pérdida.

En edades entre los 6 y los 12 años los niños se empiezan a hacer más preguntas sobre la muerte, incluso puede surgir el miedo a morir, por esto es importante hablar con naturalidad y sinceridad sobre este tema, permitiendo que expresen sus emociones y acompañándolos en el proceso.

Con los adolescentes nos encontramos en una etapa más desafiante, porque no son niños, pero tampoco son adultos. En ocasiones la comunicación se puede complicar, por ello es recomendable mostrar comprensión, fomentar la expresión de las emociones y validarlas. Es importante el diálogo y responder con la mayor naturalidad a sus inquietudes.

Algunos de los recursos que se pueden utilizar con ellos para hablar sobre la muerte de una mascota son:

Si quieres saber más:

A veces hablar de duelo con los más pequeños es difícil y por eso hemos diseñado un taller enfocado como un paseo por el bosque. Nuestra misión es arrojar luz sobre aquellas cuestiones que resultan complejas en relación al duelo y que en ocasiones dan miedo, como ocurre con los lugares oscuros del bosque o con la sensación de estar perdido, solo y sin saber a dónde ir. Estas sensaciones son las que pueden surgir cuando comienza el proceso de duelo.

Estas estrategias no pretenden ser una fórmula mágica que resuelva cualquier problema, ya que a veces las soluciones pueden ser más complejas. Si encuentras dificultades a la hora de realizarlos, o consideras que necesitas apoyo especializado, no dudes en contactar a un profesional cómo nuestro equipo de psicólogas en Retiro (Madrid). Pedir ayuda siempre es una fortaleza.

IGUALDAD DE GÉNERO:

Siendo coherentes con el valor de la igualdad de género, todas las denominaciones que en el presente documento se refieren a personas y se efectúan en género masculino, cuando no hayan sido reemplazados por términos genéricos, se entenderán hechas indistintamente en género femenino, masculino o no binario, según el género de la persona que los desempeñe.

Referencias:

Worden, W. (1977). El apego, la pérdida y las tareas de duelo. El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia, 23-39.

Flórez, S. D. (2002). Duelo. In Anales del sistema sanitario de Navarra (Vol. 25, pp. 77-85).

Gallego, A. O., & Reverte, A. (2006). El duelo en los niños (la pérdida del padre/madre). Revista de Psicología Clínica, 121-136.

Worden, J. W., Aparicio, Á., & Barberán, G. S. (2013). El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. Barcelona: Paidós.

De Hoyos López, M. C. (2015). ¿Entendemos los adultos el duelo de los niños? Acta Pediátr Esp [revista en internet]73(2), 27-32.

Nevado, M., & González, J. (2017). Acompañar en el duelo. Bilbao: Desclée De Brouwer.

Artículo escrito por:

Como psicóloga, desempeño mi profesión dirigiéndome a diferentes áreas del bienestar de las personas y entidades con las que trabajo.